Rendimiento deportivo y mujer: Triada de la mujer deportista.

Hoy vamos a tratar un tema muy importante que dedicamos a todas nuestras clientes cada vez más numerosas: La Triada de la mujer deportista o de la mujer atleta.

triada mujer deportista

Las mujeres deportistas son un número cada vez mayor, sobre todo las que se entrenan con un alto nivel de exigencia. Ya sabemos que hombres y mujeres somos iguales pero con ligeros matices fisiológicos. Por todo esto debemos conocer en profundidad la especial fisiología de la mujer cuando hace deporte para que siempre la práctica de éste conlleve un aumento de la salud y no una disminución.

 

En HTG-Sports.com nos parece este tema de suma importancia, por eso hemos transcrito literalmente el texto de los profesores de la Universidad de las Islas Baleares Paz Martinez Bueso y Antoni Aguiló Pons, con la idea de porder aportar la mayor información posible a las mujeres deportistas que leen nuestro blog. Aunque el post os parezca largo, os aseguramos que merece la pena por su importancia para el mantenimiento de la salud de la mujer deportista y su rendimiento deportivo.

 

 

1.- Triada de la mujer deportista:

 

El incremento en el número de mujeres que participan en deportes de competición ha supuesto la aparición de una serie de trastornos relacionados con la imagen corporal y el peso. Las consecuencias de estos trastornos son el aumento de la morbimortalidad en las atletas (alteraciones endocrinas, óseas,
cardiovasculares, etc.) y un descenso en el rendimiento deportivo.

 

 

2.-¿Qué es la triada de la mujer deportista?

 

La definición del American College of Sports Medicine del año 1992 afirma que es “la presencia conjunta de alteraciones de la conducta alimentaria, amenorrea y disminución de la masa ósea”.

Desgraciadamente no se sabe la prevalencia exacta que tiene porque es difícil de diagnosticar, ya que los primeros síntomas no suelen ser comunicados por las propias deportistas. Éstas pueden ignorarlos o incluso ocultarlos. Además, las situaciones que rodean a la triada pueden estar potenciadas desde los propios entrenadores, compañeros/as del deporte o desde la misma familia.

Hay pocos estudios sobre el tema y los resultados varían desde prevalencias de alteraciones de la conducta que van del 15% al 62%, a prevalencias de amenorrea de 3,4 % al 44%.

Para que pueda considerarse triada, tienen que darse las 3 circunstancias que se exponen a continuación:

 

triada

 

 a) Alteraciones de la conducta alimentaria:

 

Estos desórdenes son más frecuentes en mujeres que en varones deportistas, pero se dan en ambos.

 

En la adolescencia, el hombre aumenta su masa muscular y se le estimula para que coma más y gane masa muscular (magra). En la mujer, por el contrario, la pubertad supone un aumento de masa grasa; entonces se la motiva para perder peso y así mejorar el rendimiento.

Estas alteraciones se dan cada vez con mayor frecuencia porque hay mayor presión social y el canon de belleza/imagen corporal, también en el deporte, es extremadamente importante. Esto también se ve potenciado por entrenadores y otros compañeros.

Existe el mito de que a menor peso y menor contenido graso mejor rendimiento, cosa que es totalmente falsa.

Cuanta menos formación e información tiene el deportista y/o sus entrenadores en el ámbito de la nutrición, más posibilidades habrá de encontrar deportistas con alteraciones del comportamiento alimentario.

 

 

b) Amenorrea:

 

La ausencia de menstruación se da en el 3,4-50% de las deportistas, frente al 2-5% de la población femenina general. Como es algo objetivo, es el síntoma más fácil de reconocer de la tríada.

La amenorrea puede ser de dos tipos:

 

• Primaria: cuando no aparece la menstruación en niñas mayores de 16 años, o cuando no aparece 2 años después del inicio del desarrollo mamario (esto puede darse por varias razones, entre ellas, el ejercicio intenso).

• Secundaria: cuando hay ausencia de tres a seis ciclos consecutivos en una mujer que ya tenía la menstruación.

 

El sistema reproductor femenino se altera ante las agresiones externas de tipo psíquico, físico o nutricional. Se denominan amenorreas hipotalámicas. Constituyen una de las causas más frecuentes de la amenorrea secundaria.

Por otro lado, las causas más frecuentes de amenorrea de origen hipotalámico son: anorexia, pérdida de peso y ejercicio intenso.

Desgraciadamente, debido a la desinformación, en el ámbito deportivo, la amenorrea inducida por el ejercicio se considera un signo de nivel adecuado de entrenamiento y/o competición. Se cree falsamente que la ausencia de menstruación, como es una adaptación fisiológica del organismo ante el entrenamiento, no tiene repercusiones.

NOTA: a diferencia de la definición médica, el Comité Olímpico Internacional define la amenorrea atlética como un ciclo menstrual al año o menos.

 

 

Las causas de la amenorrea asociada al ejercicio son:

 

• anovulación.

 

• acortamiento fase lútea: por lo que se da un déficit progesterona.

 

 

Las mujeres amenorreicas pueden ser infértiles debido a las tres situaciones descritas anteriormente. Además, la amenorrea asociada al ejercicio puede conllevar algunas de las siguientes consecuencias para la salud:

• una disminución de la grasa corporal, que alterará las hormonas relacionadas con la reproducción.

• ante el ejercicio intenso, habrá menor disponibilidad energética, por lo que se podría llegar a hipoglucemia e hipoinsulinemia.

alteraciones cardiovasculares.

 

• aumento del cortisol basal: hipercortisolismo.

 

pérdida de masa ósea.

 

trastornos hidroelectrolíticos y de la termorregulación.

 

Hay que tener en cuenta que la amenorrea asociada al ejercicio siempre indica una alteración del organismo, que habitualmente vendrá de un trastorno alimentario que se debe indagar. Por eso requiere un diagnóstico temprano por un profesional y un tratamiento antes de los 6 meses para prevenir problemas graves de salud.

 

 

c) Alteración de la masa ósea:

 

El hueso se sintetiza y degrada intensamente y tiene una función importante en la homeostasis del calcio. El ejercicio tiende a estimular la formación del hueso, ya que todo hueso sometido a una carga responde con generación celular. Por lo tanto, las zonas expuestas a mayor carga muscular tendrán más densidad ósea.

Por otro lado, los estrógenos son imprescindibles, junto con una cantidad adecuada de calcio, para que se deposite tejido óseo. De esta manera, cuando el ejercicio ocasiona amenorrea se pierde el efecto protector de los estrógenos sobre el hueso, haciendo a las mujeres más vulnerables a las pérdidas de calcio.

Las causas de las alteraciones de la masa ósea serán variadas, pero las directamente relacionadas con la nutrición serán, como hemos citado, el déficit de la ingesta de calcio, bajo aporte de energía, proteínas y lípidos, y tener un peso bajo.

 

Una revisión sistemática de estudios previos pone de manifiesto que la prevalencia de osteopenia en deportistas mujeres es del 22-50% y la de osteoporosis del 0-13%.

Sabiendo las diferentes afectaciones que pueden tener las deportistas en su masa ósea y su prevalencia, entenderemos que las fracturas por estrés ocurran con gran frecuencia en mujeres físicamente activas con irregularidades menstruales y baja densidad mineral ósea.

Se ha demostrado que el riesgo relativo de fracturas es mayor en atletas amenorreicas. Pero no es seguro que estas sea la única causa, ya que muchas deportistas que sufren disfunciones menstruales se ejercitan compulsivamente y entrenan en exceso, sometiendo a sus huesos a una excesiva sobrecarga, lo que puede llevar a producir estas fracturas y a aumentar la prevalencia de lesiones en esta población.

En general, la osteoporosis en las deportistas va evolucionando de la siguiente forma. En los primeros 5-6 años de hipoestrogenismo hay mayor pérdida de hueso (similar a mujeres menopáusicas). Durante los años de competición tienen más riesgo de sufrir fracturas costales, pélvicas, y en los huesos del pie (por estrés). Y, a medida que van pasando los años, pero sin llegar a una edad avanzada, hay más riesgo de fracturas de cadera y vertebrales..

Es importante tener en cuenta que la pérdida de masa ósea no es siempre reversible, pudiendo permanecer disminuida durante toda la vida, y dejando posibilidades de osteoporosis grave..

 

 

 

 

3.- Factores de riesgo:

 

mujerdeportista

Cualquier mujer o adolescente físicamente activa, que practique deporte de alta competición o no, tiene riesgo padecer la triada. Si además, se dan uno varios factores de los que se indican a continuación, aún hay más riesgo de sufrirla:

Estar bajo presión social o familiar por el deporte que se practica o por la delgadez.

 

• Estar en el período de adolescencia.

 

• Tener baja autoestima, inseguridad, perfeccionismo, excesivo afán de superación, tanto en el ámbito deportivo como en el social o familiar.

 

 

Otro factor de riesgo es practicar alguno de los siguientes deportes:

 

Los de calificación subjetiva: natación sincronizada, gimnasia rítmica, danza o patinaje.

 

Los de resistencia: maratón, ultrafondo, ciclismo, triatlón o esquí de fondo.

 

• Aquellos con categorías de peso: artes marciales, levantamiento pesos, hípica, etc.

 

 

4.- Prevención de la triada:

 

Conviene formar e informar sobre nutrición a los deportistas, padres, entrenadores para llegar a unos buenos hábitos dietéticos (implementación de programas de educación nutricional).

Hay que desmitificar la creencia de que el peso ideal para la competición coincide con el peso saludable, así como que la amenorrea no es signo de adecuado entrenamiento sino de alteración secundaria.

 

 

5.- Tratamiento de la triada:

 

Respecto a la amenorrea y la disminución de masa ósea:

 

• Si hay una disminución del 35% del peso saludable, hay que hospitalizar al deportista. Se debe ganar peso a razón de 0,2-0,5 kg por semana.

• Hay que tener una actuación temprana para evitar pérdida irreversible de hueso (en los primeros 3 meses de amenorrea).

• Hay que descartar otras causas de amenorrea que no sea la asociada al ejercicio.

• En las mujeres, tras recuperar las reglas, se detiene la pérdida de hueso y mejora un poco la DMO (densidad ósea), aunque también debe haber una mayor ingesta de nutrientes. De todas formas, nunca se llegará a los niveles normales de DMO descritos por la OMS.

• Si no se recuperan las reglas con la ganancia de peso, habrá que iniciar tratamiento hormonal sustitutivo (THS)

• Tratar el trastorno de la conducta alimentaria con el equipo multidisciplinar adecuado.

 

 

 6.- ¿Cómo detectar la triada?

 

Como se ha comentado en la descripción de este problema, es difícil detectar todas las circunstancias que lo envuelve: ya hemos dicho que los trastornos alimentarios se llevan en secreto, escondidos por los propios compañeros y entrenadores, o simplemente no se aceptan como tales. Los problemas de densidad ósea son objetivables si ésta se mide, pero si no hay sospecha no se hará una prueba diagnóstica. Así que, como primer punto para sospechar una posible triada nos quedaría la amenorrea.

De todas formas, en cuanto se da uno de los 3 síntomas principales, hay que buscar los otros dos.

Otros signos que podrían indicar sospecha de triada:

 

• fracturas de estrés

 

• fatiga

 

• anemia

 

• manos y pies fríos

 

• hipotermia

 

• depresión

 

• falta de concentración

 

• intolerancia a al frío

 

• dolor abdominal

 

• estreñimiento

 

• bradicardia

 

• dolor torácico

 

 

Como habéis podido comprobar, el tema es muy interesante y de suma importancia para las mujeres deportistas. Si alguna de nuestras lectoras se identifica con el tema, la emplazamos a que contacte con los profesionales de la salud de su zona para comenzar el tratamiento adecuado.

 

 

Firma Hermano

 

Fuente:
 “Experto Universitario en Nutrición aplicada al Deporte”. Tema 11: Alimentación y nutrición deportiva en situaciones especiales. Paz Martinez Bueso y Antoni Aguiló Pons (Profesores de la Universidad Islas Baleares).